México, DF, a 20 de julio de 2013.

Agencia NotiEse
PRESENTE.

Señor Director,

Mucho agradeceré la publicación de la siguiente réplica a una carta publicada en su distinguido medio de comunicación, en la que se hicieron alusiones a mi persona. Aprovecho la ocasión para saludarlo cordialmente. 

ATENTAMENTE.

Alejandro Juárez Zepeda

* * *

Señoras y señores miembros del Comité Organizador de la XXXV Marcha del Orgullo LGBTTTI en la Ciudad de México,

En primer lugar, quiero agradecerles su divertida carta publicada en este mismo espacio, no exenta de faltas de ortografía, como es costumbre (“cauces” se escribe con “c”), abundante también en señalamientos ad hominem, pero que muy poco aporta a transparentar el asunto que hemos venido discutiendo en semanas recientes y que, en resumidas cuentas, diría que se trata de la explotación económica de la solidaridad del colectivo LGBTTTI, la privatización de avenidas públicas para el lucro de particulares, y numerosos excesos policíacos ocurridos durante la marcha que ustedes organizaron (es un decir). De todo ello hay testimonios en video y notas periodísticas, que son públicos y han servido para motivar una queja ante la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, que es la instancia correspondiente para investigar violaciones de derechos humanos en esta ciudad, y nuestro derecho de petición al Jefe de Gobierno del Distrito Federal, en términos del artículo 8º de la Constitución.

Entiendo perfectamente que la intención es hacer de este asunto algo personal (contra mi persona), pero la verdad es que yo dispongo de muy poco tiempo e interés para ese tipo de ejercicios. Mi trayectoria profesional es pública y de ella pueden dar cuenta diversas personas y documentos. No encuentro necesidad alguna de justificarla y explicarla para ustedes. De cualquier forma, la acción que he emprendido junto con un grupo de personas, que ya supera la centena y media, está inscrita en el ejercicio pleno de mis derechos civiles y políticos como ciudadano mexicano. No van ustedes a prescribirme qué recursos jurídicos o institucionales puedo o no puedo utilizar. Lo que sí, han evidenciado una supina ignorancia en materia de instituciones de derechos humanos, ciudadanía y rendición de cuentas.

A mí, honestamente, no me interesa la publicidad (por ello el vocero de esta campaña es un colega mío y no yo, aunque ustedes insistan en hacerme el blanco de su enojo). Vivo completamente aislado entre lecturas, amigos y algunas consultorías que hago para sobrevivir. También colaboro en el proyecto diferentEs* y escribo una columna semanal para La Silla Rota, medio electrónico que me ha abierto sus puertas y de cuyo equipo de columnistas formo parte con mucho orgullo. Desde ese espacio periodístico me he propuesto expresar lo que, en mi muy humilde punto de vista, son los retos y desafíos del activismo en materia de derechos humanos y diversidad sexual. Dicen ustedes que escribo “bajo consigna”, lo cual es una acusación bastante grave tanto para mí como para el medio en el que colaboro. Espero que sean capaces de probarlo. De lo contrario, no hacen más que aportar otros elementos, ahora en forma de calumnias, para seguir exhibiendo su autoridad moral y las bases de su liderazgo como defensores de derechos humanos (que dicen ser).

A mi realmente me da igual lo que hagan con su vida e, incluso, en sus organizaciones civiles (mientras que no olviden que son públicas, no suyas), pero, como ciudadano consciente y responsable, no puedo quedarme indiferente cuando se privatizan las avenidas para el lucro de unos cuantos particulares. Tampoco cuando la policía actúa con excesos y violencia para detener a vendedores ambulantes señalados por su Comité, sin importar que estén acompañados de sus hijos; o se dispone de alrededor de veinte efectivos para sancionar a una mujer que ha cometido el horrible crimen de beber una cerveza en la vía pública. Mucho menos si la policía no cumple con su deber de mantener el orden y, todavía más, se limita a admirar complacientemente una riña. Yo entiendo que para ustedes estas cuestiones carezcan de sentido e importancia, pero afortunadamente las cosas están cambiando.

ATENTAMENTE.

C. Alejandro Juárez Zepeda

Nota de referencia: http://www.notiese.org/notiese.php?ctn_id=6788

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